Segovia

Conocer un poco de historia es determinante para llevarse consigo un pedacito de cada lugar durante las vacaciones en el interior del país

Cada provincia esconde sus propios secretos, sobre todo detrás de la sorprendente infraestructura que engalana el casco histórico. En el caso de Segovia, el acueducto ha pasado a convertirse en uno de los monumentos más representativos de España, pues se ha conservado en excelentes condiciones durante dos milenios. A continuación revelaremos cuáles son los datos curiosos de esta imponente obra que es un punto de referencia de propios y extraños.

De origen confuso

Todavía, los historiadores no han llegado a un acuerdo en tono a la época en que se construyó el acueducto de Segovia. Sin embargo, hay dos vertientes: una asegura que se remonta al siglo I, en la era de los Favio, mientras que la otra afirma que fue en la época de Trajano.

Una arquitectura única

La originalidad es una de las características de esta majestuosa obra, considerando que no se utilizó ninguna argamasa para construirlo ni para ensamblar los 20.400 bloques de granito. Logrando un perfecto equilibrio entre las fuerzas, las piedras están fusionadas ingeniosamente.

Con pendiente irregular, esta obra puede generar un caudal de 20 ó 30 litros
por segundo.

Sorprendente longitud

Esta estructura tiene una longitud de 16,1 kilómetros. Inicia en el manantial de la Fuenfría, en la sierra, atraviesa la ciudad de Segovia y culmina en el territorio rocoso de El Alcázar. 167 arcos lideran los cimientos, 44 de ellos con doble arcada.

Potente caudal

Con una pendiente que oscila entre 0,3% y 5,53%, este acueducto puede generar un caudal de 20 ó 30 litros por segundo.

Utilidad plena

Cuando se construyó el acueducto de Segovia, se tenía en mente beneficiar a un centenar de habitantes, por ende, fue un proyecto ambicioso, considerando que tiene una capacidad máxima para garantizar el suministro del vital líquido a 20 mil personas.

Leyendas

Como era de esperarse, toda obra antigua tiene su propia historia. Cuentan los lugareños que una jovencita era responsable de surtir con una vasija la ciudad, de modo que hizo un pacto con el diablo para ponerle fin a su extenuante jornada, a cambio de su alma para que el agua llegara sola al poblado, con la construcción de un acueducto. Como el diablo no culminó con lo prometido antes de que amaneciera, un gallo cantó y la joven salvó su alma.

Por ello, justo en el centro del acueducto, se aprecia una imagen de la Virgen de Nuestra Señora de La Cabeza, se dice que en el hueco donde el diablo no alcanzó a poner la última piedra.

Restauración satisfactoria

La ciudad de Segovia fue víctima de un fuerte ataque a final del siglo XI, por parte del musulmán Al-Mamúnde Toledo. En consecuencia, 36 arcos se deterioraron, por lo que en el siglo XV Fray Juan de Escobedo ordenó hacer una profunda restauración. Con su estilo románico, cabe resaltar que el acueducto de Segovia es una de las pocas obras de gran envergadura que aún se conservan intactas en territorio español. A escasamente una hora de Madrid, en esta provincia la estructura es digna de admirar: en total tiene 167 arcos y trasciende la longitud de una postal al seguir más allá de la Plaza de Azoguejo.  

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