Los coches eléctricos se apoderan cada día de mayores espacios  dentro del mercado automotriz en España, principalmente entre los defensores del medio ambiente, de allí a que el Moves III se ha convertido en el coche eléctrico más vendido como en el resto de Europa.

Esto, ha impulsado el lanzamiento por parte del Gobierno de Pedro Sánchez del   Programa de Incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible (Plan Moves III),  el cual consiste el cual  en que su costo disminuirá con la entrega de otro de  combustión más de siete años de uso para su achatarramiento, para otorgarle uno eléctrico a un costo de 5.000 euros.

El plan presentado ha establecido que habrá 250 mil coches eléctricos nuevos para el año 2023 y 5 millones para el 2025, con el cual espera reforzar  la industria automotriz  emergente de fabricación de coches eléctricos en España.

Esta industria que, de acuerdo con los expertos, aún no avanza lo suficiente, sin embargo existen otros países europeos que le están haciendo sombra a los esfuerzos españoles como el anunciado Plan Moves III, siendo España es el segundo mayor productor de vehículos de Europa y noveno en el mundo.

Este Plan  recoge  además, ayudas para la compra de un coche eléctrico que pueden alcanzar los 8.000 euros,  tomando en cuenta el descuento adicional de las marcas.

A pesar de los beneficios ofrecidos, los españoles que están manejando la idea de cambiar su coche de combustión por uno eléctrico, se encuntran frente a un gran dilema, hacerse del nuevo modelo  o esperar que bajen de precio  y exista una mayor estructura para la recarga eléctrica.

De acuerdo a las empresas que impulsan su fabricación, sostienen que comprar un coche eléctrico en vez de uno de combustible, supone  un ahorro de hasta 7.000 euros después de unos diez años y 100.000 kilómetros.

También entre sus ventajas figuran:  reducción de las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero, lo que ayuda a mejorar la calidad del aire de las ciudades, posee un  menor coste de mantenimiento por estar fabricado  con un 90% menos de piezas mecánicas.

El coche eléctrico  además reduce las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero, lo que ayuda a mejorar la calidad del aire de las ciudades, pero asimismo sus usuarios cuentan con ventajas fiscales con descuentos en los impuestos de matriculación y circulación.

 

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