Tener un huerto sin utilizar semillas es ahora posible

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A menudo encontramos distintas guías que se han diseñado para crear un huerto en casa con miles de pasos y la necesidad de invertir algún dinero en hacerlo prosperar. Sin embargo, existen algunos vegetales que son posibles de trabajar sin necesidad de tener semillas a mano.

Saber cómo plantar verduras sin semillas es un conocimiento que nos ayudará a disfrutar de especies libres de químicos y con una cosecha muy numerosa. Éstas, lejos de lo que hemos conocido hasta ahora, utilizan un mecanismo de siembra que no se basa en el uso de semillas y veremos a continuación algunos ejemplos reales que son fáciles de implementar y se encuentran dentro de los productos más consumidos en el hogar.

Ajo

Es una especie infaltable dentro de la cocina por la cantidad de sabor que aporta a las preparaciones. Es común que lo compremos en el mercado en cabezas y que a partir de allí vayamos utilizando los dientes según nuestro interés, pero ¿qué nos impide cosechar nuestras propias cabezas en casa?

La idea consistirá en tomar un diente de ajo que esté duro, retirar las capas más gruesas de piel superior y colocar el diente en un recipiente o maceta con tierra. El diente debe estar con la parte puntiaguda en dirección hacia la superficie y no es necesario que todo el diente quede bien tapado por la tierra. Aunque es un hecho que tarda en generar producción mucho más que otras especies, bien vale la pena la espera.

Lechuga

Para quienes aman comer fresco, la lechuga es una excelente alternativa a producir en casa porque, además de que es un proceso muy sencillo, produce cosecha con bastante rapidez y frescura. La siembra en este caso se realizará apoyándonos en el tallo, el cual habrá que cortar de manera firme hasta una longitud aproximada de 4 dedos desde la base.

Entonces, este tallo se colocará en un envase con suficiente agua para que el tallo quede flotando, con la base hacia abajo. Es importante ofrecer una estructura que evite que el tallo se voltee y pueda recibir agua en la parte interna, de ahí la importancia de seleccionar bien el envase u ofrecerle respaldo con el apoyo de palillos o cualquier otro material.

Lo bueno de la lechuga es que no habrá que prestar tanta atención a cambiar el agua porque esta verdura la absorbe para su crecimiento. Pero lo que sí se debe tener en cuenta es que no se quede sin agua porque comprometería su crecimiento. Cuando ya se empiecen a notar los primeros brotes, llega el momento de pasarla a una maceta para que continúe su desarrollo.

Apio

La frescura del apio es también muy provechosa para mantener un estilo de vida saludable y más aún si lo podemos tener disponible en el huerto de casa. La siembra sin semillas de este vegetal se asemeja al de la lechuga porque partirá, de igual forma, desde el tallo, que se introducirá en un recipiente con agua para que empiece a generar brotes nuevos.

Para que la planta esté bien fortalecida es importante esperar hasta que el tallo tenga brotes un poco largos. Una vez que esto suceda llegará el momento de cambiar a una maceta, asegurándose de retirar las hojas que se hayan producido a raíz del tallo para evitar que el trabajo hecho hasta ahora se pierda por pudrirse.

El apio necesita suficiente agua para crecer, por lo que hay que prestar atención a su riego frecuente pero sin encharcar, ya que eso podría provocar pudrición y crearía el ambiente propicio para el desarrollo de plagas y enfermedades que se pueden volver nocivas para la cosecha.

Existen algunas otras verduras que se pueden trabajar a través de este mecanismo de siembra sin semillas, como el puerro o la zanahoria. En cada caso es importante seguir las recomendaciones de los especialistas para que esta actividad sea tan exitosa como esperamos.

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