viajar es una necesidad

Viajar, más allá de visitar un lugar es un estilo de vida. Aunque pueda parecer algo destinado o más propio del verano debido a las vacaciones, existen numerosos lugares que visitar tanto en verano como invierno y todos ellos tienen un encanto singular que hace las delicias de cualquier viajero. Es por eso que los que son adictos a cruzar fronteras y salir de su zona de confort disfrutan tanto de una playa en el caribe como de pasar un fin de semana esquiando en las montañas francesas.

El verano y Cancún

Aunque viajar no entiende de temporadas, las playas paradisíacas de Cancún son un clásico del verano. Dentro de las actividades que hacer en Isla Mujeres podemos encontrar el parque de Garrafón, el cual agrupa experiencias únicas como nadar con delfines, descubrir un mundo submarino lleno de especies a través del snorkel y la tranquilidad de navegar las costas y ver el arrecife desde un kayak. Porque visitar México, y más concretamente Cancún en verano, no se reduce a tomar el sol todo el día en la playa; aunque equivocadamente muchas personas crean que es algo aburrido, en paraísos como este podemos elegir no parar con toda la oferta de entretenimiento que encontramos en el parque.

Pero además de entretenernos, no podemos dejar de lado la rica cultura histórica y geográfica de la zona. A través de un camino algo elevado sobre acantilados, podemos acceder a Punta Sur desde el parque natural de Garrafón. Una vez allí, sobre ese contexto paisajístico descubriremos el templo Maya construido para la diosa Ixchel y un jardín lleno de esculturas. Estas esculturas precolombinas son el ejemplo perfecto que refleja la cantidad y variedad de excursiones y actividades para hacer en esta región.

Aunque también nos podemos decantar por las actividades en Puerto Vallarta, otro lugar donde disfrutar de las atracciones del agua que forman parte de Aquaventuras park. Podemos seguir disfrutando de los delfines pero descubrir a su vez a otros simpáticos animales, los leones marinos. A estos amigos juguetones les encanta la compañía de las personas y se lo pasarán en grande con nosotros, generando un recuerdo y conexiones que jamás olvidaremos. Si estamos cansados de tanta agua y nos van las aventuras de las actividades extremas, podemos resistir a caernos y a llegar a la cima en The Wall, la tirolesa o el desafío.

El invierno en la nieve

A viajar no se va solamente a disfrutar del sol. Los paisajes nevados y sentir el frío son también para que muchos viajeros se desplacen a las montañas y sierras principales de diferentes países. Es posible que las actividades relacionadas con la nieve puedan parecer algo caras, pero si buscamos bien podemos encontrar oferta esquí que permita bajar a toda velocidad por la nieve a un precio excepcional. Las zonas de España, Andorra y Francia son de las más transitadas por los turistas europeos. Por ejemplo, por tan solo 98 euros por persona podemos pasar 2 noches de alojamiento en Formigal que incluyen el forfait para exprimir las máximas horas esquiando. Si tenemos más tiempo, por 269 euros por persona serán 4 las noches de alojamiento y Forfait el día del puente de la inmaculada en Grandvalira.

Y es que no sabemos qué es lo que tiene la nieve que tanto las personas que hacen esquí como los practicantes del esquí repiten, ya que esa sensación de respiro y libertad que produce viajar a las zonas con nieve es incomparable.

La importancia de un alojamiento regulado

Ya seamos nosotros los que dispongamos de un piso para los viajeros que quieren descubrir nuestra ciudad como si somos los nómadas descubridores, el dueño del piso debe comprar placa turística que avise al resto de vecinos y de la comunidad que ahí se alojan visitantes que vienen a descubrir nuestra tierra.

Este tipo de identificaciones son obligatorias debido al decreto 2/2017 del 24 de enero, en el que es necesario regular y poner en un lugar visible la placa con el número de registro identificativo. Porque para que todos podamos disfrutar de un lugar, tanto los viajeros como los habitantes de las ciudades deben intentar conciliar tanto las normas de descanso como las exigencias propias de la convivencia.

Por Ceci

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