No hay un libro malo o bueno, solo hay clásicos. Es simplista decirlo pero en términos de ventas editoriales es así. 

Leer, escuchar música, mirar películas sentado en una butaca, jugar con una consola de videojuegos… Cualquiera de esas experiencias te reta a que puedas o no emocionarte, pero ver series de televisión, aun que tu servicio sea streaming, es otra cosa. Las series son otra cosa. 

Its not TV is HBO 

Game of Thrones, The Sopranos, True Detective, True Blood, Oz y más recientemente Sharp Objets, Big Little Lies o Chernobil nos han recordado a todos la capacidad del canal Home Box Office (por sus siglas en ingles que significan ¨Taquilleras en Casa¨)  de que ellos harán lo posible, siempre, por que la butaca, silla, puff, tapete o cama donde estemos mirando sus producciones ni se sientan ante la capacidad que tienen sus historias para dejarnos estupefactos. 

HBO se ha vuelto en los últimos meses más grande al compilar contenidos de 

  • Cartoon Network, 
  • TBS, 
  • CNN, 
  • DC, 
  • TNT, 
  • TruTV, 
  • CrunchyRoll, 
  • Studio Ghibli, 
  • Warner Bros, 
  • BBC Studios, 
  • TCM, 
  • Sesame Workshop, 
  • The Criterion Collection 

y todo su catálogo desde 1975 – cuando comenzaron de manera exclusiva y cerrada – para ahora mostrarnos su nuevo servicio llamado HBO MAX que ya es operativo en la unión americana, y que nos cuentan estará en España en el primer trimestre del 2021.

Dicha oferta aún no esta clara como se facturará en nuestro país porque los contratos de distribución con Movistar o Amazon.es están muy restringidas pero se espera no supere los 15 € de suscripción por mes.

Por lo anterior intuimos que su apuesta en la búsqueda de mercados más solventes donde se pueda fidelizar mejor al consumidor frente a la fiebre de aplicaciones streaming es arriesgada. Sobre todo con la firma y contrato de marcas como Friends para retransmitir su nueva temporada o DC Universe con películas hechas en especial para la cadena, o la escandalosa contratación de  J.J. ABRAMS por 250 millones de dólares para crear y manejar al menos 3 de las series relacionadas como la familia de libros de Game of Thrones

I know this much is true

Wally Lamp escribió esta oscura y dramática novela, publicada en 1998 basada en su experiencia como primera generación de italianos en Estados Unidos y resumió desde su perspectiva todos los tópicos que se ciernen en esa subcultura aun cuando también pinceladas de su vida personal. Para aquella época la 20th Century Fox compró los derechos y fue solo hasta el 2004 cuando Mark Ruffalo negocio su hechura con el acompañamiento de Derek Cianfrance quien no solo ayuda en la adaptación del guion sino que dirigió cada capítulo.

El resultado es devastador, alucinante y magistral. Una miniserie plagada actuaciones geniales donde Mark Ruffalo se desdobla literalmente con 14 kilos demás y dos meses de diferencia para hacer dos papeles igual de difíciles y complejos. También aparece con brevedad como remolino imparable Juliette Lewis y nos choca contra la pared la interpretación de Rosie O´Donnell en momentos cruciales. 

La historia esta contada en primera persona y la cámara está empotrada en cada emoción, en cada pedazo de tiempo que puede hacernos incomodar para comprobar que tan prejuiciosos o limitados estamos ante asuntos como la pedofilia, el abuso a la mujer, el respeto a las enfermedades mentales o a la simpleza de nuestros antecedentes familiares. 

La música es ideal, la cinematografía bella y  delicada pero el montaje y la postproducción sobrepasan cualquier consideración actual en televisión al ofrecernos un granulado en imagen que evoca al cine de los 80´s y un ritmo intimista típico de los clásicos más recordables de la cinematografía mundial. 

Puede que prefieras efectos especiales, deportes o documentales, pero esta es la verdad. La Innegable Verdad de HBO es la que mola.

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